Montañas con energía, magia y misterio

Tepuy energía de vida en estado puro

Tepuy es “Montaña” o “Morada de los Dioses”en lenguaje pemon, etnia indígena de la zona sur de Venezuela. Estas impresionantes “islas aéreas” emergen en medio de la gran sabana como gigantes torres sobreviviendo a la erosión. Desde el precámbrico, ellas han estado allí, vigilantes deteniendo el paso del tiempo con su particular encanto y atrayente misterio.

Sus caídas de agua, sus paredes verticales de rocas perfectamente esculpidas por la naturaleza, sus cuevas intactas, su vegetación prehistórica y sus lugares inaccesibles han hecho de este un lugar con un gran valor energético, se podría decir que el de mayor valor de la tierra.

Se dice que en los tepuyes se encuentran portales multidimensionales, sellos solares y otras experiencias difíciles de explicar científicamente. Expertos dicen que en el Tepuy Roraima se encuentra uno de los 13 discos de poder del tiempo “, mientras que afirman que “el Kukenán Tepuy está rodeado de energía oscura y tenebrosa”. Comparan los “niveles de energía espiritual presentes en la zona”, a los niveles hallados en Mount Shasta, California; el “Mecanto de las selvas de Paititi” (Bolivia, Perú o Brasil) o el Lago Titicaca, entre Bolivia y Perú. Por otro lado, los amantes de los avistamientos dicen que el Roraima es un lugar ideal para contemplar la visita de seres de otros planetas.

Es importante destacar que muchas de estas creencias esotéricas están íntimamente ligadas a los relatos de los indígenas pemones, denominados por estas corrientes de pensamiento como “cuidadores de Tepuy”.

Lo realmente cierto es que la conexión con la naturaleza en ese estado tan puro, majestuoso y casi irreal, hace posible que te sientas en sincronía con el universo te conectes íntimamente con la tierra y aprecies lo grande y al mismo tiempo lo pequeño que somos, allí entiendes la sabiduría que dan los millones de años de experiencia que alberga ese lugar y finalmente sientes la paz de saber que eres uno con la naturaleza, el mundo y con el universo entero.

Y como de costumbre cerramos con una frase, en esta ocasión de Alexander Herzen

Nota escrita por: Margarita Hernández